La porcelana y el vidrio nacen del fuego y de la tierra. Se funden, se transforman, se resisten. A veces siguen las reglas, otras veces hacen lo que quieren. Yo solo procuro, experimento y dejo que suceda.
Mi trabajo está influenciado por los procesos físico-químicos propios de la geología, la botánica del territorio y la estética cultural de Granada, un lugar donde la historia sigue viva atrapada en los muros. El proceso exige ser pensado, investigado y comprendido para saber cómo funcionan los elementos. La cerámica japonesa me enseñó que la alta temperatura es un arte de paciencia y azar, donde también hay algo de capricho en el fuego.
Cada pieza que creo es el resultado de un proceso, donde la técnica, la naturaleza y la creatividad se unen para dar forma a una cerámica pensada desde lo antiguo y lo contemporáneo a la vez, en clave artesanal.
Mis piezas no son solo adornos ni buscan únicamente embellecer. Aspiran a conectar con quien las lleva, a guardar su parte de misterio. Son materia que ha tomado su tiempo en existir y que ahora espera a alguien que la descubra y la haga suya.
Si quieres saber más sobre mí y mi trayectoria te invito a que leas esta entrevista